Estamos viviendo el fin de una era. El “súper-ciclo” de deuda que gobernó la economía internacional de las últimas décadas ha llegado a su fin. La economía internacional se está des-apalancando y el crecimiento global reconocerá nuevas fuentes en el futuro.
El cambio tecnológico domina todas las áreas. No se trata ya de “una” tecnología nueva (la informática), sino del comienzo de una nueva era donde varias oleadas de cambio tecnológico golpean simultáneamente las estructuras de negocios del siglo pasado y las cambian para siempre.
Las aplicaciones biotecnológicas en los alimentos y los medicamentos, la informática y las telecomunicaciones, las energías renovables, los mercados de carbono y la manipulación de elementos a escala molecular revolucionan constantemente nuestra forma de producir y consumir, de investigar y competir, de financiar y decidir.
Esta “nueva economía” es el resultado de la maduración de un proceso evolutivo que lleva ya varias décadas, liderado por la innovación y el cambio tecnológico y la manera en que afectan los procesos productivos y los patrones de consumo. Es una economía que nos lleva desde los mercados a las redes, de los derechos de propiedad a los de uso, del foco en los productos a concentrarnos en los clientes.
Su emergencia...